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Los desafortunados, una experiencia literaria única

¿Puede un libro en estos momentos, después de todo lo que llevamos leído y visto, asombrar al lector más recalcitrante? A pesar de lo que pudiera parecer, sí. Y prueba fehaciente de ello es Los desafortunados, la obra de B. S. Johnson, un bello estuche con una novela desestructurada en 27 pedazos, pliegos o capítulos, que el lector ha de leer en el orden que quiera. Sin cosidos, sin grapados, con una cenefa que une todo ello, dentro de una caja. Y que según su lectura, en el orden que haya elegido, así llegará a sus propias conclusiones. Este más difícil todavía, que tiene sus antecesores en Rayuela, de Julio Cortázar, o la deslumbrante novela Cabaret Biarritz, de José C. Vales, es un paso adelante a la experimentación infinita por parte del intrépido lector que no se conforma con los típicos best-sellers del verano y desea lecturas estimulantes y originales, provistas, eso sí, de gran calidad. Os propongo que le echéis un vistazo y os adentréis en esta inusitada aventura de la editorial Rayo Verde.
A continuación os dejo unas palabras de la propia editorial.

Los desafortunados en Qué leer

Dice Jonathan Coe en la introducción a esta novela: “Mucho más que un raro retoño del experimentalismo de los sesenta. Es un libro único y maravilloso: un clásico de su época y de la nuestra”. Como autor de la biografía sobre el autor, que le hizo ganar el premio Samuel Johnson en 2005, es comprensible el entusiasmo de Coe sobre un novelista que, en los años sesenta, rompió con los moldes establecidos y renovó el concepto de ficción en el panorama británico. La admiración de Bryan Stanley Johnson por Beckett y particularmente por Joyce –a quien consideraba el autor que había clausurado la forma directa y dickensiana de escribir–, unida a su defensa de elaborar la ficción sobre la base de las propias experiencias vitales y de experimentar más allá de los lugares comunes, le otorgaron en su momento una notable popularidad. Popularidad más tarde perdida, lo que le provocó una honda depresión que acabó conduciéndolo al suicidio.

Em pregunto si em puc fiar dels records…

Més enllà del detall formal del llibre, jo en destacaria especialment la prosa colpidora que fa servir per narrar una història d’amistat i de mort. El dolor, la ràbia i la impotència que sent Johnson per la mort de l’amic vessa uns valors universals que toquen la fibra sense caure en cap cas en la sensibleria. Val a dir que també hi ha lloc per a passatges extraordinaris que trenquen la intensitat emotiva de la novel·la i que diverteixen al lector amb la sinceritat descarnada de l’autor, com quan narra les misèries de la seva feina com a periodista esportiu. La història que llegim en aquesta novel·la, encara que des del principi siguem sabedors de la mort de l’amic, és en el fons la història d’una vida amb tota la seva cruesa però també la seva bellesa.

Hito de la literatura experimental

Su obra maestra es Los desafortunados, convertida en santo y seña de un grupo muy reducido de lectores que siguió celebrando a Johnson. Para el resto cayó en el olvido.

Viene en una caja (así por fortuna la ha editado Rayo Verde), fue escrita en 1969, seis años después de Rayuela. El libro, cabría decir la caja–“un envoltorio prescindible”, según el autor–, incluye 27 pliegos sueltos sin coser, de los cuales sólo el primero y el último tienen su orden preestablecido, los otros cuadernillos puede leerlos el lector como le venga en gana. “Si los lectores prefiriesen no aceptar el orden aleatorio en que reciben la novela, antes de leerla podrán disponer las partes en cualquier otro orden también aleatorio”, se advierte.

Los desafortunados en TV3

Los desafortunados es la obra más personal e íntima de B.S. Johnson. Fuera de los conceptos formales de la literatura, Johnson se redescubre como un escritor innovador y transformador.

Esta obra, descatalogada hace años, consiguió traspasar la mera palabra entendiendo contenido y continente como uno solo para hablar de uno de los grandes temas que preocupan al ser humano: la fragilidad de la vida.

Dispuesto en pliegos sueltos en una caja que se pueden leer desordenados porque son recuerdos (y los recuerdos llegan a la mente de forma desordenada) Johnson relata las vivencias de la enfermedad de su mejor amigo, que murió de cáncer demasiado joven. Esa disposición del texto, en esas páginas sueltas que uno no puede evitar coger como si se fueran a romper, nos introduce en la novela de inmediato, con la resolución misma que tenía su autor. La fragilidad del libro nos transporta dentro y la historia que relata y cómo la relata, con esa suerte de humor negro y esa capacidad de autocrítica, de verse a uno mismo como más importante que el mismo enfermo, nos revela el egoísmo y la subjetividad que siempre se mueve en algún rincón de las personas.

Decenas de pliegos sueltos en una caja, que pueden ser leídos sin un orden fijado. Como nuestros pensamientos y nuestros recuerdos, desordenados, inacabados, confusos, deformes…  Una obra de arte dentro de una caja: el sueño de todo amante de los libros. Abrir la caja como un regalo.

Mal fútbol, buenísima literatura

‘Los desafortunados’ apareció en febrero de 1969 y, si fuéramos clásicos en nuestras apreciaciones, deberíamos juzgarlo como un precursor de la literatura del duelo, pero con Johnson es imposible acotar tanto el terreno. La idea de esta novela heterodoxa y con la verdad por bandera nació de un viaje a Nottingham, donde acudió el autor para cubrir un anodino partido de fútbol que le permitió recordar con nítida bruma muchos de los recuerdos vividos en la ciudad junto a su amigo Tony, muerto de cáncer pocos años antes. Mientras el juego avanzaba se amontaba la memoria, deshilachada como el volumen editado por Rayo Verde, y ello no obedece a ningún capricho, sólo a lo aleatorio de la mente, azarosa en el batiburrillo de pensamientos generados por el espacio y las efemérides recobradas, esparcidas en el cerebro sin una estructura concreta, sólidas en el texto, líquidas en el vaivén neuronal.

Mediante este recurso desafió la lógica de la sucesión numérica sin imitar las hojas sueltas de ‘Composición nº1’ de Marc Saporta. La única condición para leer como se debe ‘Los desafortunados’ es respetar el inicio y la conclusión, los 25 pliegues restantes pueden mezclarse como si fueran cartas de una baraja vital donde las piezas terminan por encajar porque forman parte de un todo coherente. La única fisura, motivo de extrañeza para quien se aferre a la normalidad, es su forma, perfecta para dar a la literatura mimbres conceptuales desde lo objetual.