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Vigilando a Peter Terrin

Trato de mantener mi hábito de no hablar apenas sobre el argumento de la obra, pero me apetecería contar de qué va la historia de cabo a rabo. Me apetecería -lo confieso- dar mi propia versión de los hechos. Me apetecería sentarme al lado de Peter Terrin y decirle, sin un ápice de rubor, que lo he calado desde el principio. Me voy a tener que aguantar y que atenerme a otras estrategias. Por ejemplo, durante casi toda la primera mitad de la novela pensé, una y otra vez, en El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati, además de en una versión obrera de El ángel exterminador, de Luis Buñuel. ¿Hasta qué punto estuvieron en la cabeza de Peter Terrin estas dos obras? ¿En qué momento decidió dejarlas atrás y seguir adelante solo? Fue, seguramente, en la segunda parte de este tríptico.

Encerrados en el párking

Como un estudioso del género humano, Terrin somete a los dos vigilantes a un aislamiento estricto. La sucesión de las rutinas contrasta con la desinformación sobre lo que sucede fuera. Pronto uno se erige en el líder. El otro no tiene a nadie más con quien compartir las dudas. La oscuridad del párquing propicia un compañerismo que pronto se puede convertir en obediencia, y es fácil que la paranoia se contagie si faltan los alimentos, el aire, la luz. Cuando llega el tercer vigilante no tarda en ser percibido como un extraño, como un enemigo. El crimen no es más que un eslabón más en la concatenación aparentemente lógica que favorece la complicidad. Mientras tanto, crecen las alucinaciones, la confusión con los sueños, el delirio. Ya no hay marcha atrás.

El vigilante, un lujo

Existen novelas que se beben de un solo trago y que mejoran con el transcurrir de los días. Así podría describirse la lectura de la nueva novela escrita por el belga Peter Terrin, el thriller psicológico El vigilante. Harry y Michele, dos empleados de seguridad que viven para salvaguardar el parking subterráneo de una urbanización de lujo en un mundo aislado por un suceso del exterior que se nos oculta. «Para mí no es importante lo que pasa fuera, la historia es lo que sucede entre los protagonistas; eso es lo que quería contar», aclara Terrin.

La Razón

El vigilante en la Semana del Libro en Catalán

El escritor flamenco Peter Terrin recurre a la “distopía” para alertar sobre los miedos de la sociedad actual en su novela El vigilante, con la que ganó el Premio de Literatura de la Unión Europea y que sitúa en una ciudad ambigua en un futuro casi presente.

Terrin presenta al lector en su novela a dos vigilantes, aislados en el aparcamiento de un edificio de lujo, que esperan la llegada de su relevo y de las provisiones que les mantienen con vida y tienen además terminantemente prohibido comunicarse con los residentes.La situación de ambos se agrava cuando observan que todos excepto uno abandonan el edificio el mismo día, lo que alimenta su imaginación sobre qué está sucediendo en el exterior.